En Nochebuena, los cuatro visitamos a la abuela y al abuelo. Comimos estupendamente con ellos y cantamos muchos villancicos. El abuelo no pudo esperar hasta Reyes y les regaló a los niños una cosita: un juego de dominó. ¡Cómo se alegraron! El abuelo tuvo que jugar con ellos, ¡y no querían parar nunca más!
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Desde Ana Creado el09/01/2008 10:45